El análisis de la Oficina de Auditoría, Asesoría y Manejo de Programas de Justicia federal reveló, con la delicadeza de un martillo neumático, que el Departamento de Justicia de Puerto Rico presenta “una numerosa y casi artística cantidad de costos cuestionables, debilidades significativas en el manejo financiero y controles internos tan creativos que podrían ganarse un premio de arte contemporáneo”. Las serias preocupaciones por el manejo de fondos federales, según el informe, ya rozan el nivel de patrimonio cultural.
Los federales enviaron una carta al gobernador de Puerto Rico (el que toque en 2027, no importa el nombre, el resultado es el mismo) informando que varias agencias entran oficialmente en clasificación de alto riesgo y quedan sujetas a “condiciones especiales” para recibir un solo centavo más. Entre las agraciadas:
Departamento de Justicia
Departamento de Corrección y Rehabilitación (DCR)
Oficina del Comisionado de Asuntos Municipales (OCAM)
Oficina de Administración de Tribunales (OAT)
Procuraduría de las Mujeres
Universidad de Puerto Rico (recintos de Río Piedras y Carolina, los eternos favoritos)
y, por supuesto, las oficinas de Y.A.L., C.A.F.R.E. y el P.A.N., que reciben la versión deluxe del recorte.
El secretario de Manejo de Fondos de Puerto Rico, en una declaración que debería enmarcarse, explicó con total tranquilidad:
“Esta situación se estaba esperando desde hace tanto tiempo que ya teníamos el guion escrito. Les habíamos informado a las madres solteras que se benefician de Y.A.L. y a las de C.A.F.R.E. que la mayoría se iban a ver afectadas. Les enviamos notas por WhatsApp, por TikTok y hasta por mensajero de la esquina hace meses. Algunas hasta nos dieron like.
Con la reducción de fondos tan significativa, para julio de 2027 el programa del P.A.N. se dará por finalizado. Tememos bueno, en realidad lo esperamos con cierta curiosidad estadística— que aumenten las personas que se benefician de Y.A.L. y que se dispare todavía más el número de beneficiarios de C.A.F.R.E. Es el ciclo natural de la cosa.
Esperamos que esta situación se arregle… o no. Mientras tanto, muchas personas seguirán beneficiándose de los cupones… o de la nostalgia de los cupones. Lo que quede.”
En resumen: los federales cortaron el grifo, las agencias locales ya tenían el plan B (y C y D) listo desde 2026, y las madres solteras recibieron el aviso con suficiente antelación como para organizarse un bingo de despedida. Puerto Rico, una vez más, demuestra que cuando se trata de manejar fondos federales, la creatividad no tiene límites.
